domingo, 8 de marzo de 2015

Décimo primera entrega




   Helena Goldman abandonó el Hotel Meliá de Berlín apresuradamente tras su breve reunión con  Larraz hijo y su anónimo acompañante y salió a la calle dispuesta a echar el lazo a un taxi  lo más rápido posible y tuvo suerte de subirse pronto a uno que pasaba por la puerta del hotel. La mujer de confianza de Lindt dio al taxista la dirección y echó su cabeza cómodamente en el respaldo del asiento. Necesitaba pensar en la reunión que acababa de celebrar, pero sobre todo en aquel inesperado reencuentro que le  devolvía a una época feliz e inconsciente de su vida que creía cerrada. Justo antes de arrancar, Antonio Larraz hijo se introdujo velozmente en el coche por la puerta izquierda.  
- ¿ Te ibas sin mí ? - sonrío Larraz.

   El Grand Hotel Baglioni es un símbolo de la cuidad de Florencia desde 1903 y está situado en el centro histórico de la ciudad italiana. Antigua residencia de los príncipes Carrega Bertolini, se encuentra a sólo 300 metros de la estación de tren de Santa María Novella y sus  habitaciones presentan un estilo florentino elegante e incluyen ventanas típicas, suelo de parqué y techos altos con vigas de madera. Su comedor y la terraza gozan de vistas a la cúpula de Santa María del Fiore y al campanario de Giotto. Carlos Luna y Antonio Robles entraron el hall del hotel a las 13,34.
- Estoy viejo para tantos aviones, suerte que nos queda sólo esta llave y la de Viena- se quejó Robles. Conozco un restaurante sensacional en Viena, ponen el Schnitzel para derretir el paladar de exquisito..Háblame de ella..
- No quiero que te suba el azúcar..- bromeó Luna.
- Tengo curiosidad por saber cómo es la mujer este ha logrado transformar a un cínico descreído como tú en un galán enamorado - ironizó Robles
-  Ella es abogada, especialista en familia, llevó el divorcio de mi prima Clara de modo muy brillante, yo estuve de testigo en la vista , así que típico de mi, la abordé tras el juicio para quedar con ella, lógicamente mi intención era la de siempre : acostarme con ella...tras 9 citas seguí sin hacerlo, ni lo intenté...me quedaba embobado oyéndola hablar de cine, musica, historia, política, derecho...y mirándola mientras hablaba con esa seguridad, pasión y encanto de todos esos temas..respetaba sus opiniones e ideas, me encantaba debatir con ella, pasear, ir al cine, al Thyssen..por primera vez en 20 años el sexo con una mujer no era el objetivo, no es que no la deseara, pero eso no era lo importante..y acostarme con ella llegó de un modo natural sin forzar nada..es una compañera ..imagino que a mis 53 años ya era hora de madurar...
- Cuando te oigo hablar de ella parece que estuviese oyendo a otro, ver para creer...

 
 Lourdes Salmerón se dirigió desde el aeropuerto Berlín Tegel en taxi hasta el apartamento donde la había citado Diego. Ella no conocía la ciudad, pero le extrañó que después de más de veinte minutos atravesando las principales arterías de la capital, el vehículo entrase en una zona que parecía la periferia de Berlín. Sus malos presentimientos se agudizaron cuando el vehículo se paró junto a un semáforo y dos hombres jóvenes con gabardina gris se metieron en el coche a la vez por ambas puertas quedando ella en medio de los dos. No le dio tiempo de reaccionar cuando uno de ellos le puso un pañuelo en la boca mientras el otro le agarraba con fuerza de los abrazos. Se sumió entonces en un sueño profundo... 

   Sin objeciones por parte de la joven recepcionista rubia del hotel, Carlos Luna y Antonio provistos de un ligero portátil abrieron  la caja fuerte fuerte florentina en donde volvieron a encontrar otro pen drive. Tras introducirlo en el puerto USB de su ligero Mac, descubrieron expectantes su contenido. Una serie de documentos escanearlos sobre las actividades de las empresas de Lindt con el membrete de "reservado" y " solo para la atención del Sr. Lazard " y fotos de éste con varias personas de raza árabe en lo que parecían por su decoración casas en países de Oriente Medio.
- ¿ Crees que hicimos bien en hablar con los americanos ?- dudó Robles.
- Yo los vi muy contentos, la opción de destapar una vía de financiación de Al Qaeda les ha puesto muy cachondos, no hay duda irán a por Lindt y sus amigos ricachones , va a a ser divertido verlo....creo que este pen también les va a hacer mucha ilusión..- ambos sonrieron.


 Esa tarde Fran e Ines viajaron en coche hacia la hermosa playa de Aguamarga en el Cabo de Gata. Aquel lugar era una pequeña pedanía de casitas blancas habitada por 400 personas muy tranquila al borde del mar y cuya idílica playa era uno de los rincones favoritos de ambos desde que llegaron a Almeria. Sentados en un típico chiringuito junto a la playa de fina arena, esa tarde  acababan de tomar una paella y estaban muy a gusto saboreando un café tras pagar la cuenta.
- Casi tres horas de interrogatorio y no le sacamos nada- comento Fran.
- ¿ Están del todo seguros los de la poli judicial que es el autor de las muertes de aquellas  dos personas gitanas ?
- Sí están seguros, la verdad es el caso más complicado que he tenido. A pesar de disparar contra ellos en un barrio atestado de gente, no hay testigos, los guardias civiles están seguros de que es el autor de los disparos , pero es una convicción sin pruebas...
- ¿ Y a pesar de eso el Juez acordó a petición tuya la prisión ?
- Intentó huir de la Guardia Civil cuando fueron a su casa a detenerlo, así que se ha justificado la prisión por el riesgo de fuga...
- Bueno, pero con tan pocos indicios no creo que lo mantenga mucho tiempo en prisión..
- Cuando se reunieron conmigo los agentes para explicarme su atestado,  pidieron tiempo para investigar algunos flecos que piensan que les llevará a probar mejor su imputación .. a ver..
- Seguro que ira todo muy bien.
- Claro soy un chico con suerte.
- Hablando de suerte..¿ No te ha extrañado que te propusiera venir hoy a comer aquí ? - le preguntó misteriosa Inés.
Fran la miró detenidamente, cuando veía esa sonrisa traviesa que mezclaba inocencia y picardía, se sentía el hombre mas afortunado del mundo.
- Sorpréndeme..
- Estoy embarazada.

   Diego caminaba mirando con mucha atención los edificios por la populosa Calle Friedrichstrasse, una larguísima vía en el corazón de Berlín. Historia, moda, diseño, gastronomía y arquitectura concentrados en una calle que es un gigantesco centro comercial de 3,5 kilómetros de largo y mucho más. Sus reclamos son tantos y tan variados que recorrerla a fondo puede llevar más de un día entero. Pero Diego no atravesaba la famosa calle por turismo. Allí tenía su sede Químicas Lazard la empresa más importante del grupo de entidades que dirigía Joseph Lindt asesorado por Helena Goldman y a donde le había dirigido Kovaks. Frente a la sede de la multinacional de Lindt estaba aparcado un Mercedes negro con matrícula extranjera en cuyo interior los agentes de la CIA Roy Sammuels y Dick Chambers, hicieron varias fotografías a Diego Morales.
- Es él - dijo Chambers cotejando las fotos que había hecho con las que tenía almacenadas en el carrete de su teléfono móvil- no hay duda- hizo una pausa y miró circunspecto a su compañero- Bien ¿ Cómo lo hacemos ? 

Continuará ....

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